viernes, 9 de septiembre de 2011

Sin violencia, en la presencia de Dios

El principio que rige el proceso oracional es que 'todo sea sin violencia'. Todo ha de estar a la altura del corazón, donde la relación de amor se humaniza y donde la persona está contenida. En tu oración parte siempre de lo que sientes. Lo que sientes está más cerca de tu corazón, de tu necesidad y de cómo estás en este momento. Deja que se derrame tu corazón.

Las maneras de oración o modelos de orar de cada uno no nacen tanto de un método preestablecido sino de una manera de 'personalidad' o de un 'modo de 'estar' en un momento determinado. Éstos, en los comienzos, condicionan la forma de nuestra relación personal con Dios; condicionan, incluso, en gran medida, la preferencia por un modelo de oración o método determinado.
 
Pero, en todo caso: El principio que rige el proceso oracional es que 'todo ocurra sin violencia. Cuando se violenta, se falsea la verdad de nuestro modo de ser y de estar y la relación carecerá de sinceridad. Si, por ejemplo, estás triste, no te violentes para estar alegre. Parte de tu tristeza y deja que la relación fluya desde ella. Dios entiende nuestros vaivenes y nuestros niveles de superficialid.ad, fundamentalmente, iniciales.

Desde la actitud de no conflicto, de no violencia y de pobreza se pueden crear "modelos de oración" para todas las necesidades; modelos de oración que respondan a cualquier situación en la que el orante se encuentre. El orante, desde su situación particular y cambiante, puede buscar el modelo ocasional que le cuadre.
Recoge el esquema adjunto:

Y deja que el corazón cree su propio lenguaje.

lunes, 15 de agosto de 2011

La Asunción de la Virgen María - Solemnidad



Es una de las fiestas marianas más antiguas y, desde luego, la Más celebrada por el pueblo cristiano en todo el mundo. Es la fiesta del triunfo definitivo de María, con su gloriosa Asunción en cuerpo y alma al cielo para ser coronada por Reina y Señora de todo lo creado. Parece que tuvo su origen en Oriente hacia el siglo v, con el título de la Dormición de María, que más tarde (siglo VIII) se cambió por el de la Asunción. En Occidente aparece esta fiesta en el siglo VII y se propagó rápidamente por todo el mundo. El Misal mozárabe español contiene una misa de la Asunción de María del siglo IX, pero ya se celebraba la fiesta al menos desde el siglo VII, como atestiguan San Isidoro y San Ildefonso. San Pío V en 1568 mejoró mucho las lecciones del Oficio litúrgico. Y Pío XII proclamó dogma de fe la Asunción de María el día 1 de noviembre de 1950. Hoy es fiesta de precepto para toda la Iglesia universal y se celebra con el máximo rito de «Solemnidad».


Evangelio según San Lucas 1,39-56.

En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,
exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor".
María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,
porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz,
porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo!
Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen.
Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.
Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías.
Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre".
María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

Comentario del Evangelio por : San Elredo de Rielvaux (1110-1167), monje cisterciense, segundo sermon para la Asuncion.


    «Me llamarán bienaventurada todas las generaciones»

Si santa María Magdalena, que ha sido pecadora y de la cual el Señor ha expulsado siete demonios, ha merecido ser glorificada hasta tal punto punto que su alabanza permanece en la asamblea de los santos, ¿quién podrá medir hasta qué punto «los justos se gozan en la presencia de Dios y desbordan de alegría" refiriéndonos a la Virgen María, que no ha conocido barón?... Si el apóstol san Pedro, que no sólo no ha sido capaz de velar una hora con Cristo, sino que incluso llegó a renegar, ha obtenido tal gracia, que le han sido encomendadas las llaves del Reino de los cielos ¿De qué elogios Santa María no es digna, Ella que llevó en su seno al rey de los ángeles en persona, al cual los cielos no pueden contener? Si Pablo, que "no respiraba más que amenazas y matanzas con respecto a los discípulos del Señor»..., ha sido objeto de tal misericordia...que ha sido arrebatado «hasta el tercer cielo, sea en su cuerpo o fuera de su cuerpo", no es sorprendente que la santa Madre de Dios, que ha permanecido con su hijo en las pruebas que ha soportado desde el cuna, haya sido elevada al cielo, incluso en su cuerpo y exaltada por encima de los coros angélicos.
Si hay «alegría en el cielo ante los ángeles, por un solo pecador que hace penitencia», ¿qué hermosa y alegre alabanza se elevará ante Dios, ante la persona de Santa María, que nunca ha pecado?... Si realmente aquellos que «en el pasado estuvieron en tinieblas» y han llegado, por la gracia, a ser «luz en el Señor» «brillarán como el sol en el Reino de su Padre», ¿quién estará en condiciones de relatar «el peso eterno de gloria» de Santa María, que ha venido a este mundo «como Aurora que se levanta, hermosa como la luna, elegida como el sol", y de quien ha nacido «la luz verdadera que ilumina todo hombre en este mundo»? Por otra parte, ya que el Señor dijo: "El que me sirve, que me siga, y donde yo estoy, también estará mi siervo", ¿Dónde pensamos que está su Madre, que le ha servido con tanto empeño y la constancia? Si le ha seguido y le ha obedecido hasta la muerte, nos sorprende que ahora, más que nadie, "siga del Cordero dondequiera que vaya.»

(Referencias bíblicas: Lc 8,2; Sal. 149,1; Sal. 67,4; Lc 1,34; Mt 26,40.70; Mt 16,19; Hch. 9,1; 1Co 7,25; 2Co 12,2; Lc 22,28; Lc 15,7; Ef. 5,8; Mt 13,43; 2Co 4,17; Cc 6,9; Jn 1,9; Jn 12,26; Ap 14,4)  




sábado, 13 de agosto de 2011

Sábado de la XIX Semana del Tiempo Ordinario


Evangelio según San Mateo 19,13-15.

Le trajeron entonces a unos niños para que les impusiera las manos y orara sobre ellos. Los discípulos los reprendieron,
pero Jesús les dijo: "Dejen a los niños, y no les impidan que vengan a mí, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos".
Y después de haberles impuesto las manos, se fue de allí.


Extraido de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.


Comentario del Evangelio por : San Clemente de Alejandría (150-v. 215), teólogo

«El Reino de los cielos es para aquellos que se le asemejan»

Resulta claro que la pedagogía de Cristo es, según se desprende de su mismo nombre, la educación de los niños. Pero queda por examinar quiénes son estos niños a los que se refiere simbólicamente la Escritura, y luego asignarles el pedagogo. Los niños somos nosotros. La Escritura nos celebra de muchas maneras, y nos llama alegóricamente con diversos nombres para dar a entender la simplicidad de la fe.
Por ejemplo, en el Evangelio se dice: «El Señor, deteniéndose en la orilla del mar junto a sus discípulos —que a la sazón se hallaban pescando—, les dijo: «Niños, ¿tenéis algo de pescado?» (Jn 21,4-5). Llama «niños» a hombres que ya son discípulos.
«Y le presentaban niños» (Mt 19,13), para que los bendijera con sus manos, y, ante la oposición de sus discípulos, Jesús dijo: «Dejad a los niños y no les impidan que se acerquen a mí, porque de los que son como niños es el reino de los cielos» (Mt 19,14; Mc 10,13-14; Lc 18,15-16). El significado de estas palabras lo aclara el mismo Señor, cuando dice: «Si no se convierten y se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos» (Mt 18,3; cf. Mt 19,14). Aquí no se refiere a la regeneración (cf. Jn 3,3), sino que nos recomienda imitar la sencillez de los niños.
Son, por tanto, verdaderos niños los que sólo conocen a Dios como padre y son sencillos, ingenuos, puros, los creyentes en un solo Dios .A los que han progresado en el conocimiento del Verbo, el Señor les habla con este lenguaje: les ordena despreciar las cosas de aquí abajo y les exhorta a fijar su atención solamente en el Padre, imitando a los niños.
Por esa razón les dice: «No os inquietéis por el mañana, que ya basta a cada día su propia aflicción» (Mt 6,34). Así, manda que dejemos a un lado las preocupaciones de esta vida (cf. Sal 54 [55] ,23) para unirnos solamente al Padre.
El que cumple este precepto es realmente un párvulo y un niño, a los ojos de Dios y del mundo; éste lo considera un necio; aquél, en cambio, lo ama.

lunes, 1 de agosto de 2011

Lunes de la XVIII Semana del Tiempo Ordinario


Evangelio según San Mateo 14,22-36.

En seguida, obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud.
Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo.
La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra.
A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar.
Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. "Es un fantasma", dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.
Pero Jesús les dijo: "Tranquilícense, soy yo; no teman".
Entonces Pedro le respondió: "Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua".
"Ven", le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él.
Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: "Señor, sálvame".
En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: "Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?".
En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó.
Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: "Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios".
Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret.
Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos,
rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron curados.


Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.


                          ¡Señor, sálvame!

El hecho de que, de todos los pasajeros de la barca, Pedro se atreva a responder y pida al Señor que le mande ir hacia Él sobre las aguas, indica la disposición de su corazón en el momento de la Pasión. Entonces, él sólo, andando sobre las huellas del Señor, despreciando las agitaciones del mundo, comparables a las del mar, le ha acompañado con el mismo valor para despreciar la muerte. Pero su falta de seguridad revela su debilidad en la tentación que le esperaba; pues, aunque ha osado avanzar, se ha hundido. La debilidad de la carne y el temor de la muerte han obligado a llegar hasta la fatalidad del repudio. Sin embargo, grita y pide al Señor la salvación. Este grito es el gemido de su arrepentimiento...
Hay una cosa a considerar acerca de Pedro: él ha superado a todos los demás por la fe, pues mientras estaban en la ignorancia, fue el primero en responder: «Tú eres el Hijo de Dios vivo» (Mt 16,16). Fue el primero en rechazar la Pasión, pensando que era una desgracia (Mt 16,22), fue el primer en prometer que moriría y no renegaría nunca (Mt 26,35), fue el primero en negarse a que se le lavaran los pies (Jn 13,8) ; ha sacado también su espada contra quienes prendían del Señor (Jn 18,10). La calma que conocieron el viento y el mar cuando el Señor se subió a la barca representa la paz y la tranquilidad de la Iglesia eternal cuando regrese gloriosamente. Porque entonces vendrá y se manifestará, causando un gran asombro a todos: "realmente, Tú eres el Hijo de Dios". Todos los hombres harán entonces la confesión clara y pública de que el Hijo de Dios ha traído la paz a la Iglesia, no sólo en la humildad de la carne, sino en la gloria del cielo.

viernes, 22 de julio de 2011

Santa María Magdalena - Memoria


Evangelio según San Juan 20,1.11-18.

El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada.
María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro
y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús.
Ellos le dijeron: "Mujer, ¿por qué lloras?". María respondió: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto".
Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció.
Jesús le preguntó: "Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?". Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: "Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo".
Jesús le dijo: "¡María!". Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: "¡Raboní!", es decir "¡Maestro!".
Jesús le dijo: "No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: 'Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes'".
María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras.

Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.



Comentario del Evangelio por : San Gregorio Palamás (1296-1359)

             "Ve a buscar a mis hermanos"

Entre las mujeres que llevaron el perfume a la tumba de Cristo, María Magdalena, es la única de la cuál celebramos su memoria. Cristo había expulsado de ella siete demonios (Lc 8,2), para dar cabida a los siete dones del Espíritu. Su perseverancia en permanecer cerca de la tumba, le ha valido la visión y la conversación con los ángeles y luego, después de haber visto al Señor, se convierte en su apóstol ante los apóstoles. Instruida y plenamente garantizada por la boca misma de Dios, les va a anunciar que ha visto al Señor y a repetirles lo que le dijo.
Consideremos, hermanos míos, cómo María Magdalena le precede en dignidad a Pedro, el jefe de los apóstoles, y a Juan, el discípulo muy amado de Cristo, y cómo, por tanto, ella ha sido más favorecida que éstos. Ellos cuando se acercaron al sepulcro, no vieron más que las vendas y el sudario; pero, ella, que había permanecido hasta el final con una firme perseverancia en la puerta de la tumba, ha visto, antes que los apóstoles, no sólo a los ángeles, sino al mismo Señor de los ángeles resucitado, en la carne. Ha oído su voz y así Dios, se ha servido de su palabra.


domingo, 10 de julio de 2011

XV Domingo del Tiempo Ordinario



Evangelio según San Mateo 13,1-23.
 
Aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar.
Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa.
Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas. Les decía: El sembrador salió a sembrar.
Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron.
Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda;
pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron.
Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron.
Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta.
¡El que tenga oídos, que oiga!".
Los discípulos se acercaron y le dijeron: "¿Por qué les hablas por medio de parábolas?".
El les respondió: A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no.
Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene.
Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden.
Y así se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: Por más que oigan, no comprenderán, por más que vean, no conocerán,
Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no comprenda, y no se conviertan, y yo no los cure.
Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen.
Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron; oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.
Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador.
Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino.
El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría,
pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe.
El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto.
Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno". 


Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios. 


Comentario del Evangelio por : San Cirilo de Jerusalén (313-350). Obispo y doctor de la Iglesia
 
«Dichosos vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen»

Un árbol cortado vuelve a brotar. ¿No lo hará también un hombre que ha perdido su vida? Incluso lo que se ha cortado al segarlo se queda en las eras para que lo recojan. ¿Y no se quedará en la era el hombre que ha sido segado en este mundo? También los sarmientos de la vid y las ramas de otros árboles, cuando se cortan completamente y se trasplantan, cobran vida y reportan fruto. Y el hombre, por el cual son aquellas cosas, ¿no resurgirá aunque haya ido a parar a la tierra?

Si comparamos distintos trabajos o dificultades ¿qué es más, dar forma desde sus inicios a una estatua que antes no existía o restituírsela a una que la había perdido? El Dios que nos hizo de la nada, una vez que ya tuvimos existencia pero luego la perdimos, ¿no podrá de nuevo despertarnos a la vida? Si se desea, se siembra trigo o cualquier clase de semilla. Cuando la semilla cae, muere y se pudre: ya no sirve para alimento. Pero lo que se ha podrido brota de ahí como hierba y lo que al caer era pequeño se levanta ahora hermosísimo. Pero el trigo fue credo por causa nuestra, pues el trigo y otras semillas se hicieron no por sí mismos sino para nuestro uso. Y si las cosas que fueron hechas para nosotros reviven después de muertas, nosotros, por quien esas cosas se hicieron, ¿no resucitaremos después de muertos?
 


 

sábado, 2 de julio de 2011

El Inmaculado Corazón de la Virgen María – Memoria


Evangelio según San Lucas 2,41-51.
Sus padres iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua.
Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre,
y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta.
Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos.
Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él.
Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas.
Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas.
Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados".
Jesús les respondió: "¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?".
Ellos no entendieron lo que les decía.
El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón.


Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.


Comentario del Evangelio por : Beata Isabel de la Trinidad (1880-1906) carmelita descalza

"María conservaba todas estas cosas en su corazón y las meditaba" (Lc 2,19)

«La Virgen conservaba todas estas cosas en su corazón» (Lc. 2, 19 y 51): toda su historia puede resumirse en estas pocas palabras. Fue en su corazón donde ella vivió, y con tal profundidad que no la puede seguir ninguna mirada humana. Cuando leo en el Evangelio «que María corrió con toda diligencia a las montañas de Judea» (Lc. 1, 39) para ir a cumplir su oficio de caridad con su prima Isabel, la veo caminar tan bella, tan serena, tan majestuosa, tan recogida dentro con el Verbo de Dios... Como la de El, su oración fue siempre: «Ecce, ¡heme aquí!» ¿Quién? «La sierva del Señor» (Lc. 1, 38), la última de sus criaturas. Ella, ¡su madre! Ella fue tan verdadera en su humildad porque siempre estuvo olvidada, ignorante, libre de sí misma. Por eso podía cantar: «El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas; desde ahora me llamarán feliz todas las generaciones» (Lc. 1, 48, 49).
Esta Reina de las vírgenes es también Reina de los mártires. Pero una vez más fue en su corazón donde la espada la traspasó (Lc. 2, 35), porque en ella todo se realiza por dentro... ¡Oh!, qué hermoso es contemplarla durante su largo martirio, tan serena, envuelta en una especie de majestad que manifiesta juntamente la fortaleza y la dulzura... Es que ella había aprendido del Verbo mismo cómo deben sufrir los que el Padre ha escogido como víctimas, los que ha determinado asociar a la gran obra de la redención, los que El «ha conocido y predestinado a ser conformes a su Cristo» (Rm. 8, 29), crucificado por amor. Ella está allí al pie de la cruz, de pie, llena de fortaleza y de valor.


viernes, 1 de julio de 2011

El Sagrado Corazón de Jesús - Solemnidad


Evangelio según San Mateo 11,25-30.

En esa oportunidad, Jesús dijo: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños.
Sí, Padre, porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.
Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.
Porque mi yugo es suave y mi carga liviana".


Extraído de la Biblida, Libro del Pueblo de Dios.

Comentario del Evangelio por :  San Buenaventura (1221-1274), franciscano, doctor de la Iglesia

«Viendo que Jesús estaba muerto..., uno de los soldados con su lanza, le atravesó el costado; y salió sangre y agua» (Jn 19,33-34)

Han taladrado no sólo sus manos y pies (Sal 21,17), sino también atravesaron su costado y han abierto el interior de su corazón santísimo que ya se había herido por la lanza del amor... Acerquémonos, y estremezcámonos, nos alegraremos en ti, recordando tu corazón. ¡Qué dulzura, qué delicia convivir en este corazón! (cf Sal 132,2). Tu corazón, ¡oh buen Jesús!, es un verdadero tesoro, una perla preciosa, que hemos encontrado profundizando en el conocimiento de tu cuerpo (Mt 13,44-45). ¿Quién la rechazaría? Más bien, lo daría todo; a cambio, entregaré todos mis pensamientos y todos mis deseos para obtenerla, depositando todas mis preocupaciones en el corazón del Señor Jesús, y sin duda este corazón me alimentará.
En este templo, en este «santa santorum», ante esta arca de la alianza (1R 6,19), adoraré y alabaré el nombre del Señor, diciendo con David: "He encontrado mi corazón para pedir al Señor» (2S 7,27). Y yo, he encontrado el corazón de Jesús, mi Rey, mi hermano y mi tierno amigo. Y yo ¿no rezaré? Ciertamente rezaré. Porque su corazón está conmigo, le diré con audacia, e incluso más: porque Cristo está verdaderamente a mi lado, como mi jefe, mi cabeza (Col 1,18), ¿no estará conmigo?... Este corazón divino es mi corazón; está verdaderamente en mi. Realmente, con Jesús dispongo mi corazón. ¿Qué tiene de extraño esto? La «multitud de creyentes" formaban «un solo corazón" (Hchos. 4,32).
Habiendo encontrado, muy dulce Jesús, este corazón, que es el tuyo y el mío, te rezaré a ti que eres mi Dios. Recibe mis oraciones en este santuario donde te nos escuchas, o más bien, atráeme enteramente hacia tu corazón... Tú puedes hacerme pasar por el agujero de una aguja, después de haberme hecho depositar el peso de esta carga que llevo sobre los hombros (Mt 19,24; 11,28). Jesús, el más hermoso de toda la belleza humana, lávame aún más de mi inequidad y purifícame de mis pecados (Sal 44,3; 50,4) para que, purificado por ti, me pueda me acercar a ti que eres más puro, que merezca «habitar todos los días de mi vida» en tu corazón y pueda siempre ver y realizar tu voluntad (Sal. 26,4 ss).

domingo, 26 de junio de 2011

El Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo (Corpus Christi) - Solemnidad


Evangelio según San Juan 6,51-58

Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo".
Los judíos discutían entre sí, diciendo: "¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?".
Jesús les respondió: "Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes.
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.
Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente".


Estraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.


Comentario del Evangelio por : Papa Benedicto XVI   «Sacramentum Caritatis»

"De la misma manera que el Padre, que vive, me ha enviado y que yo vivo por Él, de la misma manera aquellos que me coman, vivirán por Mi.»

El Señor Jesús, que por nosotros se ha hecho alimento de verdad y de amor, hablando del don de su vida nos asegura que «quien coma de este pan vivirá para siempre» (Jn 6,51). Pero esta «vida eterna» se inicia en nosotros ya en este tiempo por el cambio que el don eucarístico realiza en nosotros: «El que me come vivirá por mí» (Jn 6,57). Estas palabras de Jesús nos permiten comprender cómo el misterio «creído» y «celebrado» contiene en sí un dinamismo que lo convierte en principio de vida nueva en nosotros y forma de la existencia cristiana.
En efecto, comulgando el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo se nos hace partícipes de la vida divina de un modo cada vez más adulto y consciente. Análogamente a lo que san Agustín dice en las Confesiones sobre el Logos eterno, alimento del alma, poniendo de relieve su carácter paradójico, el santo Doctor imagina que se le dice: «Soy el manjar de los grandes: crece, y me comerás, sin que por eso me transforme en ti, como el alimento de tu carne; sino que tú te transformarás en mí». En efecto, no es el alimento eucarístico el que se transforma en nosotros, sino que somos nosotros los que gracias a él acabamos por ser cambiados misteriosamente. Cristo nos alimenta uniéndonos a él; «nos atrae hacia sí».
La Celebración eucarística aparece aquí con toda su fuerza como fuente y culmen de la existencia eclesial, ya que expresa, al mismo tiempo, tanto el inicio como el cumplimiento del nuevo y definitivo culto, la logiké latreía. A este respecto, las palabras de san Pablo a los Romanos son la formulación más sintética de cómo la Eucaristía transforma toda nuestra vida en culto espiritual agradable a Dios: «Os exhorto, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable» (Rm 12,1).


sábado, 25 de junio de 2011

Sábado de la XII Semana del Tiempo Ordinario


Evangelio según San Mateo 8,5-17.
Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un centurión, rogándole":
"Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente".
Jesús le dijo: "Yo mismo iré a curarlo".
Pero el centurión respondió: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará.
Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: 'Ve', él va, y a otro: 'Ven', él viene; y cuando digo a mi sirviente: 'Tienes que hacer esto', él lo hace".
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: "Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe.
Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos;
en cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar de dientes".
Y Jesús dijo al centurión: "Ve, y que suceda como has creído". Y el sirviente se curó en ese mismo momento.
Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de este en cama con fiebre.
Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo.
Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a todos los que estaban enfermos,
para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: El tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades.


Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios


Comentario del Evangelio por : Concilio Vaticano II

«Él soportó nuestros sufrimientos y asumió nuestros dolores»

Para todos vosotros, hermanos que sufrís, visitados por el dolor en sus diferentes modos, el Concilio tiene un mensaje muy especial. Siente vuestros ojos fijos sobre él, brillantes por la fiebre o abatidos por la fatiga; miradas interrogantes que buscan en vano el porqué del sufrimiento humano y que se preguntan ansiosamente cuándo y de dónde vendrá el consuelo.
Hermanos muy queridos: nosotros sentimos profundamente en nuestros corazones de padres y pastores vuestros gemidos y lamentos. Y nuestra pena aumenta al pensar que no está en nuestro poder el concederos la salud corporal, ni tampoco la disminución de vuestros dolores físicos, que médicos, enfermeros y todos los que se consagran a los enfermos se esfuerzan en aliviar.
Pero tenemos una cosa más profunda y más preciosa que ofreceros, la única verdad capaz de responder al misterio del sufrimiento y de daros un alivio sin engaño: la fe y la unión al Varón de dolores, a Cristo, Hijo de Dios, crucificado por nuestros pecados y nuestra salvación. Cristo no suprimió el sufrimiento y, al mismo tiempo, ni quiso desvelarnos enteramente el misterio, El lo tomó sobre sí y eso es bastante para que nosotros comprendamos todo su valor.
¡Oh vosotros, que sentís más el peso de la cruz! Vosotros, que sois pobres y desamparados, los que lloráis, los perseguidos por la justicia; vosotros, los pacientes desconocidos, tened ánimo; vosotros sois los preferidos del reino de Dios, el reino de la esperanza, de la bondad y de la vida; vosotros sois los hermanos de Cristo paciente y con El, si queréis, salváis al mundo.
He aquí la ciencia cristiana del dolor, la única que da la paz. Sabed que vosotros no estáis solos, ni separados, ni abandonados, ni inútiles; vosotros sois los llamados de Cristo, su viviente y transparente imagen

miércoles, 15 de junio de 2011

Miércoles de la XI Semana del Tiempo Ordinario


Evangelio según San Mateo 6,1-6.16-18.

Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo.
Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha,
para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro,
para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.


Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.


Comentario del Evangelio por : San Agustín


El ayuno, la oración y la limosna

Los Epicúrios, que no esperan ninguna otra vida más allá de la tumba, que no conocen más que los disfrutes de la carne, tienen este lenguaje: «Comamos y bebamos, que mañana moriremos» (1CO 15,32)... Pero los cristianos, para los que otra vida, y una vida más feliz, debe comenzar después de la muerte, se guardan bien de decir esto. Recordad efectivamente, esta verdad: "mañana moriremos", pero añadid: «Ayunemos y oremos, ya que la muerte puede venir mañana".
Pero yo exijo aún otra cosa, una tercera condición, no voy a pasar por alto lo que se debe observar por encima de todo: que vuestro ayuno sirva para saciar el hambre del pobre. Si no podéis ayunar, aplicaros con mayor empeño a alimentar a aquel que pasa hambre, así recibiréis el perdón. He aquí que los cristianos deben decir: «ayunemos, oremos, demos a los pobres, porque mañana moriremos".

martes, 14 de junio de 2011

Martes de la XI Semana del Tiempo Ordinario


Evangelio según San Mateo 5,43-48.

Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.
Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores;
así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.
Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos?
Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?
Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.


Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios


Comentario del Evangelio por : San Francisco de Asís 

"Yo os digo: amad a vuestros enemigos"

Nosotros, todos los hermanos, consideremos atentamente lo que dice el Señor:

«Amad a vuestros enemigos, haced el bien a aquellos que os odian». Nuestro Señor Jesucristo, del que debemos seguir sus huellas (1P 2,21), dio el nombre de amigo a aquel que le traicionó (Mt 26,50), y se ofreció voluntariamente a los que lo iban a crucificar. Así pues, son nuestros amigos, todos los que nos causan injustamente tribulaciones y angustias, afrentas e injurias, dolores y sufrimientos, martirio y muerte. Debemos amarlos mucho, ya que los golpes que nos dan nos merecerán la vida eterna.

domingo, 12 de junio de 2011

Domingo de Pentecostés - Solemnidad


Evangelio según San Juan 20,19-23.

Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: "¡La paz esté con ustedes!".
Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.
Jesús les dijo de nuevo: "¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes".
Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: "Reciban el Espíritu Santo.
Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan". 


Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios. 


Comentario del Evangelio por : San Efrén (v. 306-373) diácono en Siria.

Igual que el Padre me ha enviado a mi, así os envío yo a vosotros!

Los apóstoles estuvieron allí, sentados en el Cenáculo, en la cámara alta, a la espera del Espíritu. Estaban ahí, dispuestos como antorchas, a la espera de ser encendidas por el Espíritu Santo para iluminar toda la creación a través de su enseñanza...Estaban ahí, como los cultivadores llevando su semilla en el manto, esperando el momento en que recibirán la orden de sembrar. Estaban ahí, como marineros cuya barca está amarrada en el puerto al mando del Hijo y que esperan tener el dulce viento del Espíritu. Estaban ahí, como pastores que acaban de recibir su cayado de las manos del Gran Pastor de todo el redil y esperan que les sean repartidos los rebaños.
«Y empezaron a hablar en distintos idiomas según el Espíritu les concedía expresarse.» ¡Oh Cenáculo, artesa donde fue arrojada la levadura que ha hecho levantar el universo! Cenáculo, madre de todas las iglesias; Cenáculo, que ha visto el milagro de la zarza ardiente (Ex 3). Cenáculo que ha sorprendido Jerusalén con un prodigio mucho más grande que el del horno que maravilló a los habitantes de Babilonia (Dn 3). El fuego del horno quemó a los que estaban alrededor, pero protegió a los que estaban en medio de él; el fuego del Cenáculo reúne a los de fuera que desean verlo mientras reconforta a los que lo reciben. ¡OH fuego cuya visita es palabra, el silencio es luz, fuego que conduce los corazones a la acción de gracias!...
Algunos que se oponían al Espíritu Santo decían "estas personas han bebido del vino dulce, están ebrios." Realmente decís la verdad, pero no es como creéis. Esto no es vino de viñas lo que hemos bebido. Es un vino nuevo que fluye del cielo. Es un vino recién prensado sobre el Gólgota. Los apóstoles lo han hecho beber y han embriagado así toda la creación. Es un vino que ha sido prensado en la cruz.




sábado, 11 de junio de 2011

San Bernabé, apóstol - Memoria


Evangelio según San Mateo 10,7-13.

Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.
Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.
No lleven encima oro ni plata, ni monedas,
ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.
Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir.
Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella.
Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.

Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios



Comentario del Evangelio por : Concilio Vaticano II  Mensaje a los jóvenes el 7/12/1965


Proclamad que el Reino de los cielos está cerca !

Es a vosotros, jóvenes de uno y otro sexo del mundo entero, a quienes el Concilio quiere dirigir su último mensaje. Porque sois vosotros los que vais a recibir la antorcha de manos de vuestros mayores y a vivir en el mundo en el momento de las más gigantescas transformaciones de su historia. Sois vosotros los que, recogiendo lo mejor del ejemplo y de las enseñanzas de vuestros padres y de vuestros maestros vais a formar la sociedad de mañana; os salvaréis o pereceréis con ella.
La Iglesia, durante cuatro años, ha trabajado para rejuvenecer su rostro, para responder mejor a los designios de su fundador, el gran viviente, Cristo, eternamente joven. Al final de esa impresionante «reforma de vida» se vuelve a vosotros. Es para vosotros los jóvenes, sobre todo para vosotros, porque la Iglesia acaba de alumbrar en su Concilio una luz, luz que alumbrará el porvenir.
La Iglesia está preocupada porque esa sociedad que vais a constituir respete la dignidad, la libertad, el derecho de las personas, y esas personas son las vuestras.
Está preocupada, sobre todo, porque esa sociedad deje expandirse su tesoro antiguo y siempre nuevo: la fe, y porque vuestras almas se puedan sumergir libremente en sus bienhechoras claridades. Confía en que encontraréis tal fuerza y tal gozo que no estaréis tentados, como algunos de vuestros mayores, de ceder a la seducción de las filosofías del egoísmo o del placer, o a las de la desesperanza y de la nada, y que frente al ateísmo, fenómeno de cansancio y de vejez, sabréis afirmar vuestra fe en la vida y en lo que da sentido a la vida: la certeza de la existencia de un Dios justo y bueno.

viernes, 10 de junio de 2011

Viernes de la VII Semana de Pascua


Evangelio según San Juan 21,15-19

 Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?". El le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos".
Le volvió a decir por segunda vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?". El le respondió: "Sí, Señor, sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas".
Le preguntó por tercera vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?". Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: "Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas.
Te aseguro que cuando eras joven, tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras".
De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: "Sígueme".


Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios


Comentario del Evangelio por : Beato Juan Pablo II, Homilía en París el 30/05/1980

                            "  Pedro, ¿me amas?»

A la hora de la prueba, Pedro negó tres veces a su Maestro.. Y su voz temblaba cuando respondió: "Señor, tú sabes que te amo" (Jn 21, 15). Sin embargo, no respondió: "Y no obstante, Señor, te he decepcionado", sino: "Señor, tú sabes que te amo". Al decir esto, sabía ya que Cristo es la piedra angular sobre la cual, por encima de toda debilidad humana, puede crecer en él, en Pedro, esta construcción que tendrá la forma del amor. A través de todas las situaciones y de todas las pruebas. Hasta el fin. Por eso, escribirá un día, en su Carta que acabamos de leer, el texto sobre Jesucristo, la piedra angular sobre la cual "vosotros, como piedras vivas, sois edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios por Jesucristo" (1 Pe 2, 5).
Todo esto no significa otra cosa que responder siempre y constantemente, con tenacidad y de manera consecuente, a esa única pregunta: ¿Tú amas? ¿Tú me amas? ¿Me amas cada vez más?
Es, en efecto, esta respuesta, es decir, este amor lo que hace que seamos "linaje escogido, sacerdocio regio, gente santa, pueblo adquirido..." (2 Pe 2, 9).
Es la que hace que proclamemos las obras maravillosas de Aquel que nos "ha llamado de las tinieblas a su luz admirable" (ib.).
Todo esto Pedro lo supo con la absoluta certidumbre de su fe. Y todo esto lo sabe, y lo continúa confesando, en sus sucesores.




jueves, 9 de junio de 2011

Jueves de la VII Semana de Pascua


Evangelio según San Juan 17,20-26

No ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí.
Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.
Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno
-yo en ellos y tú en mí- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé cómo tú me amaste.
Padre, quiero que los que tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo.
Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocí, y ellos reconocieron que tú me enviaste.
Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo también esté en ellos".


Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.


Comentario del Evangelio por : San Juan Casiano ( v. 360-435 ) Fundador conferencia


«Para que esté en ellos el amor con que Tú me has amado como yo también estoy en ellos.»

Nuestro Salvador ha dirigido a su Padre esta oración por sus discípulos: "  Que el  amor con que Tú me has amado esté en ellos y ellos en nosotros"; y aún más: «que todos sean uno; como tú, Padre, en mí y yo en Ti, que ellos también sean uno en nosotros". Esta oración se llevará a cabo plenamente en nosotros cuando el amor perfecto con que Dios nos amó primero» (1Jn 4,10) aumente en nuestro corazón según el cumplimiento de esta oración del Señor...
Esto se logrará cuando todo nuestro amor, todo nuestro deseo, todo nuestro esfuerzo, toda nuestra búsqueda, todo nuestro pensamiento, todo lo que vivimos y hablamos, todo lo que respiramos no sea más que Dios; cuando la unidad presente del Padre con el Hijo y del Hijo con el Padre aumente en nuestra alma y en nuestro corazón ,es decir cuando, imitando la caridad verdadera, pura y indestructible con que Él nos ama, nosotros también estaremos unidos con Él por una caridad continua e inalterable, tan comprometidos que toda nuestra respiración, todo nuestro pensamiento, todo nuestro lenguaje, serán sólo Él. Así lograremos, al final...lo que el Señor en su oración deseaba ver cumplido en nosotros: «que todos sean uno como nosotros somos uno, Yo en ellos y Tú en Mí, para que su unidad sea perfecta» y « Padre, aquellos que Tú me has dado, quiero que aquí donde yo estoy, estén también ellos conmigo».
Esto es lo que está destinado al que pide en la soledad, hacia ello debe dirigir todo su esfuerzo: tener la gracia de poseer, desde esta vida, la imagen de la beatitud futura y como una anticipación, en su cuerpo mortal, de la vida y de la gloria del cielo.

martes, 7 de junio de 2011

Martes de la VII Semana de Pascua


Evangelio según San Juan 17,1-11a.

Después de hablar así, Jesús levantó los ojos al cielo, diciendo: "Padre, ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a ti, ya que le diste autoridad sobre todos los hombres, para que él diera Vida eterna a todos los que tú les has dado.
Esta es la Vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu Enviado, Jesucristo.
Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste.
Ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía contigo antes que el mundo existiera.
Manifesté tu Nombre a los que separaste del mundo para confiármelos. Eran tuyos y me los diste, y ellos fueron fieles a tu palabra.
Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti,
porque les comuniqué las palabras que tú me diste: ellos han reconocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me enviaste.
Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos.
Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío, y en ellos he sido glorificado.
Ya no estoy más en el mundo, pero ellos están en él; y yo vuelvo a ti. Padre santo, cuida en tu Nombre a aquellos que me diste, para que sean uno, como nosotros.


Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.


Comentario del Evangelio por : San Justino, (hacia 100-160) Filósofo, Mártir

«La vida eterna consiste en esto: en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero...» (Jn 17,3)

 Mi alma ansiaba conocer lo que es propio y principio de la filosofía... El conocimiento inteligente de las cosas inmateriales me cautivaba por completo. La contemplación de las ideas daba alas a mi pensamiento. Durante algún tiempo me creía ser un sabio, y tan estúpido era que esperaba ver a Dios dentro de nada, ya que éste es el fin de la filosofía de Platón. En este estado espiritual...me acercaba a un lugar aislado donde creía encontrarme solo cuando me di cuenta que un anciano me seguía los pasos...

-¿Qué es lo que te ha conducido hasta aquí?- me preguntó. –Me gusta este paseo-...es muy adecuado para la meditación filosófica.... -¿Es, pues, en la filosofía que se encuentra la felicidad?- me preguntó. –Ciertamente, le contesté, y sólo en ella-... ¿A qué llamas tu Dios? –Lo que siempre es idéntico a si mismo y que da el ser a todo lo que existe, esto es Dios. -¿Cómo pueden los filósofos hacerse una idea justa de lo que es Dios si no lo conocen, no lo han visto jamás ni lo han oído?- Yo respondí: -La divinidad no es visible a nuestros ojos como los demás seres, sólo se accede a él por medio de la inteligencia, como dice Platón. Estoy de acuerdo con él.-

-Hace mucho tiempo, dijo el anciano, hubo hombres mucho más antiguos que estos pretendidos filósofos, hombres felices, justos, amigos de Dios. Hablaban bajo la inspiración del Espíritu de Dios y presagiaron un futuro, realizado ahora. Se llaman profetas. Ellos han visto la verdad y la han anunciado a los hombres... Los que leen sus profecías pueden, si tienen la fe, sacar mucho provecho...Eran testigos fieles de la verdad... Han glorificado al creador del universo, Dios y Padre y han anunciado al que él envió, Cristo su Hijo... Y tú, antes que nada, pide para que se te abran las puertas de la verdad, ya que nadie puede ver ni comprender si Dios o su enviado, Cristo, no se lo da a comprender....

Ya no le vi más. Pero, de repente, un fuego se encendió en mi alma. Quedé prendado del amor a los profetas, a aquellos hombres amigos de Cristo. Reflexionando sobre las palabras del anciano, reconocí que ésta era la filosofía única, provechosa y segura.


lunes, 30 de mayo de 2011

Lunes de la VI Semana de Pascua


Evangelio según San Juan 15,26-27.16,1-4.

Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí.
Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio.
Les he dicho esto para que no se escandalicen.
Serán echados de las sinagogas, más aún, llegará la hora en que los mismos que les den muerte pensarán que tributan culto a Dios.
Y los tratarán así porque no han conocido ni al Padre ni a mí.
Les he advertido esto para que cuando llegue esa hora, recuerden que ya lo había dicho. No les dije estas cosas desde el principio, porque yo estaba con ustedes.


Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.

Comentario del Evangelio por :  San Ireneo de Lyon (v. 130-v. 208)  

«Yo le pediré al Padre que os de otro Defensor, el Paráclito, que esté siempre con vosotros» (Jn 14,16)

El Espíritu prometido por los profetas descendió sobre el Hijo de Dios hecho Hijo del Hombre (Mt 3,16), para acostumbrarse a habitar con él en el género humano, a descansar en los hombres y a morar en la criatura de Dios, obrando en ellos la voluntad del Padre y renovándolos de hombre viejo a nuevo en Cristo.
Este Espíritu es el que David pidió para el género humano, diciendo: «Confírmame en el Espíritu generoso» (Sal 51[50],14). De él mismo dice Lucas (Hch 2), que descendió en Pentecostés sobre los Apóstoles, con potestad sobre todas las naciones para conducirlas a la vida y hacerles comprender el Nuevo Testamento: por eso, provenientes de todas las lenguas alababan a Dios, pues el Espíritu reunía en una sola unidad las tribus distantes, y ofrecía al Padre las primicias de todas las naciones.
Para ello el Señor prometió que enviaría al Paráclito que nos acercase a Dios (Jn 15,26; 16,7). Pues, así como del trigo seco no puede hacerse ni una sola masa ni un solo pan, sin algo de humedad, así tampoco nosotros, siendo muchos, podíamos hacernos uno en Cristo Jesús ( 1 Co 10,17), sin el agua que proviene del cielo. Y así como si el agua no cae, la tierra árida no fructifica, así tampoco nosotros, siendo un leño seco, nunca daríamos fruto para la vida, si no se nos enviase de los cielos la lluvia gratuita. Pues nuestros cuerpos recibieron la unidad por medio de la purificación (bautismal) para la incorrupción; y las almas la recibieron por el Espíritu. Por eso una y otro fueron necesarios, pues ambos nos llevan a la vida de Dios.


domingo, 29 de mayo de 2011

Domingo de la VI Semana de Pascua A


 Evangelio según San Juan 14,15-21.

Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos.
Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes:
el Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes, en cambio, lo conocen, porque él permanece con ustedes y estará en ustedes.
No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes.
Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero ustedes sí me verán, porque yo vivo y también ustedes vivirán.
Aquel día comprenderán que yo estoy en mi Padre, y que ustedes están en mí y yo en ustedes.
El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él". 


Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios. 

Comentario del Evangelio por : San Juan de Ávila ( 1499-1569)  
     
«Le pediré al Padre, y Él os dará otro Defensor que estará siempre con vosotros»

Así como Jesucristo predicaba, así ahora el Espíritu Santo predica; así como enseñaba, así el Espíritu Santo enseña; así como Cristo consolaba, el Espíritu Santo consuela y alegra. ¿Qué pides? ¿Qué buscas? ¿Qué quieres más? ¡Que tengas tú dentro de ti un consejero, un administrador, uno que te guíe, que te aconseje, que te esfuerce, que te encamine, que te acompañe en todo y por todo! Finalmente, si no pierdes la gracia, andará tan a tu lado, que nada puedas hacer, ni decir, ni pensar que no pase por su mano y santo consejo. Será tu amigo fiel y verdadero; jamás te dejará si tú no le dejas.
Así como Cristo, estando en esta vida mortal, obraba grandes sanidades y misericordias en los cuerpos de los que lo habían menester y lo llamaban, así este Maestro y Consolador obra estas obras espirituales en las ánimas donde Él mora... Sana los cojos, hace oír a los sordos, da vista a los ciegos, encamina a los errados, enseña a los ignorantes, consuela a los tristes, da esfuerzo a los flacos. Como Cristo andaba entre los hombres haciendo estas tan santas obras, y así como estas obras no las pudiera hacer si no fuera Dios, y las hizo en aquel hombre y las llamamos obras que hizo Dios y hombre, así estas otras que hace acá el Espíritu Santo en el corazón donde mora, las llamamos obras del Espíritu Santo con el hombre como menos principal.
¿No se llama desdichado y malaventurado quien no tiene esta unión, quien no tiene tal huésped en su casa?...Decidme, ¿lo habéis recibido? ¿Lo habéis llamado? ¿Le habéis importunado que venga?... ¡Que Dios sea con vosotros! no sé cómo vosotros podéis vivir sin tanto bien... Mirad todos los bienes, todas las mercedes y misericordias que Cristo vino a hacer a los hombres, todas ésas hace este Consolador en nuestras almas.


jueves, 26 de mayo de 2011

Jueves de la V Semana de Pascua

Evangelio según San Juan 15,9-11

Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor.
Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto. 


Estraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios. 


         Comentario del Evangelio por : Beata Teresa de Calcuta 


                «Os he dicho esto para que...reboséis de alegría»

La alegría es una necesidad y una fuerza para nosotros, también psíquicamente. Una hermana que cultiva el espíritu de alegría siente menos la fatiga y está cada día dispuesta a hacer el bien. Una hermana rebosante de alegría predica sin predicar. Una hermana alegre es como el rayo de sol del amor de Dios, la esperanza de la alegría eterna, la llama de un amor ardiente.
La alegría es una de las mejores garantías contra la tentación. El diablo es portador de temor y barro, toda ocasión para lanzárnoslo es buena para él. Un corazón alegre sabe cómo se ha de proteger.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Miércoles de la V Semana de Pascua


 Evangelio según San Juan 15,1-8

Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador.
El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía.
Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié.
Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer.
Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde.
Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán.
La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos. 


Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios


Comentario del Evangelio por : San Francisco Javier (1506-1552), misionero jesuita  

                                    «Sin mí, no podéis hacer nada»

Que nadie alimente la ilusión de pensar que destacará en las cosas grandes, si no destaca en las cosas humildes. Creedme hay una especie de fervores, y, por mejor decirlo, tentaciones...Ciertamente para no renunciar a su voluntad haciendo lo que la obediencia les prescribe, desean hacer otras cosas más importantes, sin recordar que si no tienen virtud para las cosas pequeñas, menos tendrán para las grandes. En efecto cuando se lanzan a las cosas grandes y difíciles, con poco sacrificio y fuerza de ánimo, reconocen su atracción por la tentación, cuando se encuentran sin fuerzas...

No os escribo estas cosas para impediros el ánimo a cosas muy altas, señalándoos por grandes siervos de Dios, dejando memoria de vosotros para los que después de vuestros días vendrán; mas dígolas a este fin solamente para que en las cosas pequeñas os mostréis grandes, aprovechándoos mucho en el conocimiento de las tentaciones, en ver para cuánto sois, fortificándoos totalmente en Dios; y si en esto perseveráredes, no dudo sino que creceréis siempre en humildad y espíritu, y haréis mucho fruto en las almas, yendo quietos y seguros dondequiera que fuéredes.
                

martes, 24 de mayo de 2011

Hoy… Seré Obediente Hasta La Muerte

“Se humilló a si mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz” Filipenses 2:8

Hoy debo aprender lo que significa que Jesús se hizo obediente hasta la muerte y muerte cruz. Toda verdadera obediencia es hasta la muerte. Esto es la otra cara de la moneda de lo que el mundo dice referente a la obediencia. El mundo dice: Yo obedeceré sí….Y el sí, significa que tenga un final feliz. Si yo voy a tener un final feliz, obedeceré, sino no, mejor no.

La obediencia de Cristo no dependió del final feliz…porque obedeció hasta la muerte y fue muerte de cruz..un final no muy feliz, humanamente hablando, pero él obedeció a pesar de…..Aunque el mundo quiere obedecer si tiene un final feliz…se le olvida entender que toda verdadera obediencia tiene un final exitoso y feliz.

Sí hoy obedezco con sinceridad sin mirar el final, esto cumplirá la voluntad de Dios en mi vida. Obedecer…obedecer a pesar de que mi cáncer no sea curado…mi promoción no sea mejorada o mi ser querido no sea rescatado. Si hoy obedezco…eso es bastante. Si yo obedezco a pesar de que lo material no parezca muy feliz…seré exitoso. Lo demás, lo que escapa de mi mano , eso es negocio y asunto de Dios.

Si yo insisto en obedecer para tener un feliz final eso es egoísmo…pero obedecer sin mirar el final es éxito genuino y espiritual que le mundo jamás lo podrá medir ni entender. Será al final el éxito de Dios no mi éxito y hoy no debo olvidar que el éxito de Dios se mide muy diferente a como yo mido mi propio éxito o el de los demás.

Hoy debo ser cuidadoso en obedecer por amor a la obediencia y amar la obediencia por amor al Señor que es el nivel más alto para vivir. Yo tengo el ejemplo de mi maestro quien obedeció hasta la muerte y muerte de Cruz y como el salmista dijo, me deleito en hacer tu voluntad, Oh Dios. Porque la voluntad de Dios es perfecta y aunque hoy no la entienda….en el momento de Dios lo podré entender y me gozaré en él.

Señor. Gracias por tu palabra..Gracias por tu dirección y gracias por tu espíritu. Gracias por hoy darme la oportunidad de obedecerte. No quiero obedecer para hallar un final feliz…quiero obedecerte porque el hacer tu voluntad produce un deleite exquisito dentro de mi corazón. El final de todo estará en tus manos. Tu voluntad lo determinará todo. Quiero ser obediente hasta la muerte y hasta la muerte aún cuando fuere una cruz.

Buscar tu voluntad es la mejor comida que puedo dar a mi alma y así sentirme plenamente fortalecido. La fuerza que necesito hoy para luchar viene de ti…..más yo me deleitaré en obedecer hoy tu palabra y en sentir que me guías y me sustentas. Amen.

domingo, 15 de mayo de 2011

Poesias


Himno al amor

El cielo azul puede derrumbarse sobre nosotros
Y la tierra puede abrirse
Poco me importa si me amas
“Paso”… del mundo entero
Ya que el amor inundará mis mañanas
Ya que mi cuerpo se estremecerá entre tus manos
Poco me importan los problemas
Mi amor, porque me amas

Iré a la otra punta del mundo
Me haré teñir de rubia
Si tú me lo pides
Iré a descolgar la Luna
Iré a robar la fortuna
Si tú me lo pides

Renegaré de mi patria
Renegaré de mis amigos
Si tú me lo pides
Te puedes reír de mí
Haré como que no me importa
Si tú me lo pides

Si un día la vida te arranca de mi lado
Si mueres, ó estés lejos de mí
Poco me importa! si tú me amas
Porque yo moriré también
Tendremos la eternidad para nosotros
En el azul de toda la inmensidad
En el cielo, no más problemas
Mi amor ¿crees que nos amamos?
…Dios reúne a aquellos que se aman.




No, nada de nada

No, no me arrepiento de nada
Ni el bien que me han hecho, ni el mal
Todo eso me da lo mismo
No, nada de nada
No, no me arrepiento de nada
Está pagado, barrido, olvidado
Me da lo mismo el pasado

Con mis recuerdos
Yo prendí el fuego
Mis tristezas, mis placeres
Ya no tengo necesidad de ellos
Barridos mis amores
con sus trémolos
barridos para siempre
Vuevo a partir de cero

No, nada de nada
No, no me arrepiento de nada
Ni el bien que me han hecho, ni el mal
Todo eso me da lo mismo
No, nada de nada
No, no me arrepiento de nada
Pues mi vida
mis alegrías
hoy
comienzan contigo...



domingo, 1 de mayo de 2011

Mayo, mes de María



Mayo, mes precioso en el que celebramos un día muy especial: el día de nuestra madre. Este mes está dedicado también a nuestra madre del cielo, la Virgen María.

A nuestra mamá le demostramos que la queremos dándole un abrazo, un beso, portándonos bien, con una sonrisa, pero, ¿cómo demostramos a la Virgen María nuestro amor? Puede ser queriendo mucho a su Hijo, hablando con ella o regalándole una flor.

La Virgen María, como todas las mamás, estuvo siempre pendiente de su Hijo y Él quiere compartir su madre con nosotros para que Ella también nos cuide como hizo con Él. Jesús quiere mucho a María y desea que nosotros también la queramos y confiemos en Ella.

viernes, 29 de abril de 2011

Pensamiento Espiritual de Juan Pablo II

 Jesucristo


El cristianismo, antes que una doctrina, es un acontecimiento, o más bien, una Persona: es Jesús de Nazaret. Es Él el corazón de la fe cristiana.

Juan Pablo II                                                 

Jesús es el amigo que nunca os abandona; Jesús os conoce uno por uno, personalmente; sabe vuestro nombre, os sigue, os acompaña, camina con vosotros cada día; participa de vuestras alegrías y os consuela en los momentos de dolor y de tristeza. Jesús es el amigo del que ya no se puede prescindir cuando se le ha encontrado y se ha comprendido que nos ama y quiere nuestro amor.

¡Aprended a conocer a Cristo y dejaos conocer por Él! Él conoce a cada uno de vosotros de modo especial.

Cristo es la respuesta adecuada y verdadera a los interrogantes y a las aspiraciones más profundas del corazón del hombre (...). Cristo da al hombre mucho más de lo que el hombre puede esperar y desear. Sólo Él nos revela el verdadero rostro de Dios y del hombre.

¿Quién es Cristo? Cristo es quien sabe dar la respuesta a todos nuestros porqués. Comprenderéis que mil dificultades no tienen la fuerza de engendrar una duda.

Cada uno se encuentra con Cristo y con su mensaje liberador de una forma absolutamente personal. Yo os animo a ir hacia Él. Dejad que Él os hable. Entrad en diálogo con Él.

Con Él podéis hablar, hacerle confidencias; podéis dirigiros a Él con afecto y confianza. ¡Jesús murió incluso en una cruz por nuestro amor! ¡Haced un pacto de amistad con Jesús y no lo rompáis jamás!

Jesús es el amigo que no traiciona, que os ama y quiere vuestro amor.

Poned vuestra vida en manos de Jesús. Él os aceptará, os bendecirá, y hará un uso tal de vuestra existencia que superará vuestras mayores expectativas. En otras palabras: al igual que los
panes y los peces, abandonaos en las poderosas y alentadoras manos de Dios, y os sentiréis transformados en plenitud de vida. «Descarga tu peso sobre el Señor, y él te sostendrá.»

Cristo os espera; a Él podéis abrir el corazón y asiros a Él con oración sincera y fe indestructible. En esos momentos largos y terribles, Él es vuestra esperanza, es todo, es la solución de vuestras dudas.

Confiad en Cristo. Abridle vuestro corazón. Abrid vuestro corazón de par en par a Cristo. No tengáis miedo. Sed generosos. Quien da poco cosechará poco. El que da con generosidad recogerá una cosecha abundante. Podéis contar con la gracia de Dios.

Vale la pena seguir a Cristo. Él es el único que no defrauda. A cada uno de vosotros Jesús os dirige una palabra que tenéis que meditar en el corazón, para ponerla luego en práctica. Él os llama y os envía. Respondedle con entusiasmo y decisión.

¡No lo olvidéis jamás! Jesús quiere ser nuestro amigo más íntimo, nuestro compañero de camino.

El conocimiento de Jesús es el que rompe la soledad, supera las tristezas y las incertidumbres, da el significado auténtico a la vida, frena las pasiones, sublima los ideales, expande las energías en la caridad, ilumina en las opciones decisivas. Así se lee en la Imitación a Cristo: «Cuando está presente Jesús, todo es bueno y nada parece difícil; cuando Jesús está ausente, todo resulta gravoso. Cuando Jesús no habla interiormente, el consuelo no vale nada; en cambio, si Jesús dice una palabra tan sólo, se siente un gran consuelo... ¿Qué puede darte el mundo sin Jesús? Estar sin Jesús es un infierno insoportable, y estar con
Jesús es un dulce paraíso. Si Jesús está contigo no hay enemigo alguno que te pueda hacer daño.»

¿Quién es para mí Jesucristo? ¿Quién es realmente para mis pensamientos, para mi corazón, para mi actuación? ¿Cómo conozco yo, que soy cristiano y creo en Él, y cómo trato de conocer al que confieso? ¿Hablo de Él a los otros? ¿Doy testimonio de Él, al menos ante los que están más cercanos a mí: en la casa paterna, en el ambiente de trabajo, de la universidad o de la escuela, en toda mi vida y en mi conducta?

Con frecuencia el hombre actual no sabe lo que lleva dentro, en lo profundo de su ánimo, de su corazón. Muchas veces se siente invadido por la duda que se transforma en desesperación. Permitid, pues —os lo ruego, os lo imploro con humildad y con confianza— permitid que Cristo hable al hombre. ¡Sólo Él tiene palabras de vida, sí, de vida eterna!

¡Escuchad la voz de Cristo! En vuestra vida está pasando Cristo y os dice: «Seguidme.» No os cerréis a su amor. No paséis de largo. Acoged su palabra. Cada uno ha recibido de Él una llamada. Él conoce el nombre de cada uno. Dejaos guiar por Cristo en la búsqueda de lo que os puede ayudar a realizaros plenamente. Abrid las puertas de vuestro corazón y de vuestra existencia a Jesús.

Abrid a su potestad salvadora los confines de los Estados, los sistemas económicos y los políticos, los extensos campos de la cultura, de la civilización y del desarrollo. ¡No tengáis miedo! Cristo conoce «lo que hay dentro del hombre». ¡Sólo Él lo conoce!

Recordad siempre que Cristo es el Hombre nuevo: sólo a imitación suya pueden surgir los hombres nuevos. Él es la piedra fundamental para construir un mundo nuevo. Solamente en Él encontraremos la verdad total sobre el hombre, que le hará libre interna y externamente en una comunidad libre.

Cristo es vuestro verdadero amigo. No encontraréis un compañero de camino más fiel. No permitáis, por ello, que vuestra respuesta a Él sea mezquina. ¡No le alarguéis sólo vuestro dedo meñique! ¡Abridle ampliamente las puertas de vuestra amistad! Las cosas grandes no se pagan con moneda pequeña. ¡Entregadle vuestro corazón, vuestro entendimiento, vuestras manos! Y si os llama personalmente a su más inmediato seguimiento, no le neguéis vuestra compañía.
¡Con Cristo no hay pérdidas! Él os da tan abundantemente que podéis enriquecer a otros aun y con Él transformar el mundo.

Los amigos siempre tienen algo que contarse; ello les apremia continuamente al diálogo. Lo mismo vale para la amistad con Cristo. En la oración buscamos el diálogo con Él. A Cristo le podemos decir todo lo que nos preocupa; le podemos pedir todo lo que necesitamos. En la oración se mantiene viva nuestra amistad con Cristo.
Jesús es nuestro camino. Nos acompaña, como lo hizo con los discípulos de Emaús. Nos muestra el sentido de nuestro caminar. Nos reconduce cuando erramos el camino. Nos levanta cuando nos caemos. Nos espera al final del camino, cuando llegue el momento del reposo y del gozo.


Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén